creemos ser alguien que
en realidad no fuimos,
alguien próspero, alguien
pomposo,
alguien otoñal que se esconde bajo la nada,
bajo el precipicio de un
abismo
que rueda bajo mi mente,
mente que emigra del
mundo
como un ángel cuando
sueña,
como un niño cuando
duerme,
cuando juega mientras
habla de emociones,
de espejismos, de
ilusiones, de sueños,
sueños que sueñan con
hombres,
hombres que sueñan con
senos,
senos que sueñan con
sexo,
sexo que sueña con
grandes gritos de seres
yaciendo bajo el suave
manto
que adorna el lecho de
manchas,
manchas blancas y
lánguidas
manchas creadas por
humanos,
por el goce del momento,
por el clímax del abismo,
por la nada del después.
Y entonces
vuelvo a nacer.

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