miércoles, 18 de febrero de 2015

El tronco del árbol herido

El tronco del árbol herido lloraba y sangraba,
como el rostro del profeta que llora por su pueblo
y saca la lengua para burlarse de los desertores
que un día se fueron a buscar agua
en medio de un desierto de bombas perdidas en el olvido.

El tronco del árbol herido cayó sobre un río rojo,
tintado por la sangre de los mezquinos que merecen ser enterrados y
quemados bajo el ingente sol que se alza tras las murallas de su pueblo,
murallas construidas con piel de proletariado y dinero de ricos dirigidos por ricos.

El tronco del árbol herido  se arrastraba
como una babosa que busca, con sus tres antenas, restos de
animales putrefactos de los que alimentarse, animales que hace tiempo
fueron obreros ricos y laboriosos que veían como caía el tronco del árbol herido,
que en tiempos pasados carecía de llagas y brillaba con valentía y sensatez.

El tronco del árbol herido caía sosegadamente
mientras su pueblo se desmoronaba ante sus pies.


domingo, 15 de febrero de 2015

Pienso

Pienso en las increíbles mentes que habrán sido derrocadas por las inflamables drogas de los 80… y de los 90.

Pienso en la incalculable cantidad de niños hambrientos que  mueren cada día pidiendo agua y comida en la otra parte del mundo, mientras aquí, con una maliciosa sonrisa en el rostro, nos sonamos los orificios nasales con billetes de grandes cifras.


Pienso en  el dinero sin declarar que se ofrecerá cada día a las personas de rostros grises y sombríos que nos dominan desde arriba, como si fuésemos marionetas atrapadas en un teatro de títeres.

Pienso en la barbaridad de gente que ve su vida desmoronarse después de ser desahuciados de su propia casa por unos hombres sin rostro y con uniforme negro.

Pienso en el sabor de su boca, igual al de una lágrima de ángel mahometano que  llora por no poder volar y grita por no poder amar.

Pienso en la brisa marina que se cuela en lo más profundo de mis pulmones provocando así una gran inundación de paz en mi tórax.

Pienso en aquella estólida gente, que cuando habla contigo cree que eres acéfalo y no sabes absolutamente nada, pero tranquilo, que ya está él para explicártelo todo…

Pienso en la estupidez humana como la cosa más infinita del mundo, más que el propio universo, por muy raro que parezca…

Pienso en el momento en que abrazamos a alguien y creemos que podemos explotar de amor en cualquier instante.

Pienso en el primer beso como una efímera pausa en el tiempo que no queremos olvidar, pero que tarde o pronto se irá de nuestra memoria para morir en “el cementerio de los recuerdos olvidados”, un sitio que solo he logrado visitar unas cuantas veces.

Pienso en la música como un arte divino creado para endulzar la vida de nuevos sentimientos y emociones y experimentadas por el hombre.

Pienso en la escritura como una forma de dejar escapar toda la locura que los seres humanos almacenamos en los adentros más profundos de nuestro ser.

Pienso y luego…vuelvo a pensar y luego…existo.

     Sigo pensando

             Y Pienso