“No hay más que un
millón de herreros
forjando cadenas para
los niños que han de venir.
No hay más que un
millón de carpinteros
que hacen ataúdes sin
cruz.
No hay más que un
gentío de lamentos
que se abren las ropas
en espera de la bala.”
[…]
Federico García Lorca (Poeta
en Nueva York)
Me iré a un lugar inóspito
donde no haya geometría ni angustia,
niños famélicos que lloran
y frutas podridas que huelen.
Mi mundo será limpio,
habrá palomas y niños felices,
sillas, mesas, espejos y camas,
mantas calientes y gatos rezagados.
Estaré donde no existan serpientes,
ni tumbas, ni huesos,
ni espadas, ni hombres sangrientos,
caracoles aplastados y perros rabiosos.
Allí los tiburones serán mansos,
las armas, simplemente no serán.
Los pájaros no tendrán enemigos
y los niños……reirán.
Mundo de amuletos soterrados,
venas frías y arrugadas,
ardientes sonrisas sepultadas
y roncos ruidos silenciosos.
Un mundo donde pululan los muertos,
donde reside un silencio de mil orejas,
donde hay picos de pájaros aplastados,
frío, sangre, amargura y llanto.
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